
En esta nueva memoria de los talleres del Programa Libertad bajo palabra, presentamos una selección de textos que muestran lo diversos que somos. No en el sentido que en los últimos años se le quiere dar al término; esto es, refiriéndolo a lo étnico, a lo regional o a lo cultural. Nos referimos a lo diverso en un sentido más poderoso y que es la tarea, la indagación de la literatura: a la diversidad de seres que confluyen en cada uno de nosotros.
“Existen muchas formas de estar preso, casi todas peores que estar preso”, dijo con gran serenidad una mujer que lleva catorce años tras las rejas. “Yo no me quiero ir de aquí”, le oí decir a otro detenido en la cárcel de Palmira. “Si no fuera porque me cogieron ya estaría muerto”, aseguró un hombre joven en la penitenciaría de Calarcá. Estos testimonios no pretenden hablar bien de la cárcel; hablan de lo terrible que es para muchas personas la calle, la libertad, el país en que vivimos. En Buenaventura un hombre que conoce muy bien ambas prisiones sentenció: “La pobreza es la peor de las cárceles”.
José Zuleta
Coordinador del programa
Libertad bajo palabra