Nada más parecido a la locura que la videncia, que la capacidad de adelantarse a una realidad que apenas se incuba. Un escritor sin la malicia literaria de Lu Hsun, con algo más de soberbia y menos de destreza, hubiera podido titular “Diario de un vidente” a este inquietante, aterrador y lúcido relato. Presentación: Juan Manuel Roca.